lunes, 15 de octubre de 2012

La regordeta

Está a punto de salir una regordeta presumida por donde se pierde el día y la noche clarea. Crateada y resplandeciente, dispuesta a someter a sus cascabeles discípulos a la más temidas de las sombras, pues ¿Quién si no sería más capaz de llenar los rincones del cosmos de magia y las mentes noctámbulas de sueños que ella? La más ambigua de su gremio, dueña de la batuta que agita la serenidad de las olas del mar, eterna amante de un Dios que jamás ve aparecer a su lado y dueña de los aullidos más amargos y hasta candentes. Sin más espejo que los ojos que te admiran. Tú.

Cuán preciosa te muestras esta noche.

2 comentarios:

Ana dijo...

que triste historia, tan breve como intensa. No creo sim embargo que sea dueña de nada.

BESICOS

Rosa dijo...

Así es Ana, Lleva miles y miles y miles de años intentando encontrarse con él...pero el ciclo natural de la vida no les deja. Aun así, sí que puede presumir de ser dueña de algo, ya que su influencia gravitatoria produce las corrientes marinas, las mareas y el aumento de la duración del día. Pero si al menos eso le bastara a ella...Ella sólo desea encontrarse con él, aunque sólo fuera un segundo, probablemente sus grandes cráteres se reducirían hasta ser inexistentes. Probablemente algún día se encuentren...cuando el mundo llegue a su fin y lo único que tenga sentido sea la fusión de ambos en el infinito.

Mil gracias por tu comentario, Ana, y por darte un paseillo por las nubes. Siempre eres bien recibida.

¡¡Un abrazo!!